Poemas

UN DÍA DE ESTOS
 
Un día de estos, 
cuando menos te lo esperes, 
me como tu mirada 
y dejo al mundo sin ojos. 
 
El miércoles que viene, 
por ejemplo, 
saco todas las palabras 
que me he dejado 
en la punta de la lengua sin decirte 
y me imagino 
cómo hubiera cambiado mi vida 
si te las hubiera escupido una a una. 
 
Un día de estos me vuelvo loco 
y te digo al oído 
que quiero pasar el resto de mis días 
contigo. 
 
Que mis sonrisas 
dependen de despertarme 
todos los días enlazado a ti, 
que tu cuerpo 
es el lugar perfecto 
para morir de pasión. 
 
Confesarte 
que daría la vuelta al mundo 
en ochenta versos 
solo 
para hacerte 
el amor. 
ERES BONITA
 
Eres perfecta,
y quien diga lo contrario
miente.
 
Eres preciosa.
Así,
Con tus tres kilos de más,
o tus cuatro de menos.
 
De menos son las veces que te echo
cuando estás triste.
Entonces tartamudeo a la vida,
y le cuestiono a los Dioses,
el por qué de sus hazañas.
 
Eres bonita cuando sonríes,
porque le enseñas al mundo tus dientes
y le obligas a dejar sus miedos a un lado.
 
Eres hermosa así:
Con tus agobios,
con tus manías,
con las veinte veces que necesitas
que te diga "te quiero" al día.
 
Que nadie se atreva a decirte lo contrario.
Eres bonita,
simplemente,
porque no hay nada mejor
que verte a ti
siendo tú misma.

NO SÉ LO QUE ES EL AMOR

 

No sé lo que es el amor.

 

Pero me muero

por hacerte sonreír

cada madrugada.

 

Y quizás eso

sostenga todo lo demás.

40.000 KMS

 

Cuarenta mil kilómetros

de tierra

alrededor del mundo,

y tu sonrisa sigue pareciéndome

el mejor lugar para perderme.

LAS GANAS

 

No sabes las ganas que tengo

de decirte que vengas

a hablar de lo que sea.

 

Con tal de tenerte delante.

Con tal de mirarte los ojos.

 

Con tal de todo, pero contigo.

CICATRICES

 

Cuando la conocí,
tenía veinticuatro,
ella años, yo cicatrices.
 
Tenía las piernas más delgadas
que había visto en mi vida,
pero sabía bailar rock'n'roll
y le gustaba la cerveza negra.
Y, con esas dos cosas,
todo lo demás importaba una mierda.
 
No tenía miedo a la fugacidad de la luna, tampoco a la poesía,
y eso te hacía dudar
de cada una de sus pestañas.
 
Te invitaba a viajar por sus costillas,
sin dejar que le besaras la clavícula,
y aunque no tuvieras billete de vuelta,
te sentías como la única persona
a la que le hubiera hecho el amor esa noche.
 
Besaba deprisa y se corría despacio,
lento...
una y otra vez;
y mientras lo hacía
yo veía primaveras en su cintura
y algún que otro invierno en sus ojos.
 
Cuando la conocí tenía veinticuatro,
ella años, yo cicatrices.
Y supongo que me enseñó a cerrar heridas, a cicatrizar puntos y seguidos
con puntos y aparte
(y algún que otro de sutura).
 
Tenía veinticuatro,
ella años, yo cicatrices.
Y desde aquella noche,
pienso que la persona que diga
que "la perfección no existe", 
es porque jamás ha visto
unas piernas como las suyas.

DEJARNOS CAER

 

Y si te propongo

que nos dejemos caer?

Joder,

las personas le temen al salto

pero no son conscientes

del orgasmo que puede producir la caída.

 

Qué tal si te digo

que te sueltes del mundo

y te cojas a mi mano,

que aquí estoy dispuesto 

a agarrar todo tu pasado

y borrártelo de un suspiro.

 

Dejarnos caer,

sin temor al golpe,

como dos suicidas

que no le temen al miedo.

 

De eso se trata la vida.

BAILANDO SOLA

 

Te imagino bailando sola

esa canción que algún cantautor
compuso para dos personas.
Y tú la cantas
deseando extender unas alas rotas,
mientras yo,
muriéndome en otros amores,
aún no te conozco.
 
Pero sí, sé de ti.
 
Te imagino caminando sola,
paseando tus ojos
por cualquier alameda
deseando buscar una mano que no encuentras.
Mientras yo,
ardiendo en otros fuegos,
no quiero quemarte tan pronto.
 
Pero sí, lo sé todo de ti.
 
Te imagino bajando por Gran Vía,
pensando que lo has dado todo
por amores no recíprocos.
Y que algún día quieres mirar hacia delante
y, al cruzar la acera,
esté alguien al otro lado esperándote.
 
Sigue tu vida.
Aún no la cruces con la mía.
Yo, mientras,
te imaginaré tanto
que, sé que un día,
nos haremos realidad.

JAMÁS

 

Jamás

te conformes con algo

que no te haga sonreír.

TUS HUECOS

¿Sabes por qué creo

que me he enamorado?

Porque me encanta

cada uno

de tus atropellos,

de tus dudas,

de tus inciertos.

 

Porque no razono

lo que está claro y sereno.

Porque me gusta cada una

de tus ambigüedades,

de tus confusiones,

de tus rodeos.

 

Tu insensatez,

tu descuido y desacierto.

Enamorado

de tus lapsus,

de tu torpeza,

de tus huecos.

UN DÍA DE ESTOS

 

Un día de estos,

cuando menos te lo esperes,

me como tu mirada

y dejo al mundo sin ojos.

 

El miércoles que viene,

por ejemplo,

saco todas las palabras

que me he dejado

en la punta de la lengua sin decirte

y me imagino

cómo hubiera cambiado mi vida

si te las hubiera escupido una a una.

 

Un día de estos me vuelvo loco

y te digo al oído

que quiero pasar el resto de mis días

contigo.

 

Que mis sonrisas

dependen de despertarme

todos los días enlazado a ti,

que tu cuerpo

es el lugar perfecto

para morir de pasión.

 

Confesarte

que daría la vuelta al mundo

en ochenta versos

solo

para hacerte

el amor.

VIVIMOS RÁPIDO

 

Vivimos esperando

a que la vida nos espere.

 

La vida es lenta, muy lenta,

y nosotros vamos rápido, muy rápido.

Comemos rápido,

hablamos rápido y dormimos rápido,

mientras la vida no entiende

de esos espacios temporales estresados.

La vida es eso que pasa

mientras nosotros corremos.

 

Vivimos esperando el momento perfecto,

sin utilizar el momento y hacerlo perfecto.

Ese momento donde nos preocupamos más

por lo material que por nosotros mismos.

 

Vivimos esperando

que la jornada termine para llegar a casa,

vivimos esperando que sea viernes

(olvidando que el que no es feliz un miércoles

tampoco lo será el fin de semana).

 

Vivimos esperando que lleguen los puentes,

las vacaciones, el verano…

 

Vivimos esperando que pase algo,

y lo único que pasa

es la vida.

 

 

RADIOCASSETTE

 

Estaría perfecto que se pudiera volver hacia atrás.

Rebobinar el cassette de nuestras vidas.

Ese con el que apretaste el Play,

pero se te olvidó pulsar el Stop.

 

Sería ideal que nuestros sueños ya no se cruzaran,

y en el descansillo de la autovía de la razón,

ya no almuerce tus besos, tus abrazos, tus locuras...

 

Estaría genial que no te recordara tanto

y te olvidara tan poco.

Que mi loca cabeza entendiera

que la vida son dos días

y uno de ellos no se puede malgastar con cualquiera.

 

 

 

 

 

 

 

T-U B-O-C-A

 

Porque soy

el causante

de los dos paréntesis

de tus sonrisas,

en donde dentro está tu boca,

esas líneas curvas

donde deseo

no solo perderme

gramaticalmente.

 

Herir

cada una de tus sintaxis

subordinándome

a las raíces de tu cuerpo.

 

B[v]e[r]sarte

durante toda la noche

con todas y cada una

de las letras del abecedario.

 

No encontrar

más sinonimias

que determinen

tus sonrisas.

 

Y besar

todos tus huecos

aunque estéticamente

no suene correcto.

HAMOR CON “H”

 

Me gustaría saber

si me recuerdas

la mitad de veces que,

a lo largo de todo este tiempo,

yo te he ido imaginando.

 

Si te revuelves en los sentimientos y,

al menos alguna vez,

me encuentras

divagando por tus recuerdos,

esos que yo aún guardo a quemarropa

y no consigo descubrir la manera

de deshacerme de cada uno de ellos.

 

Me gustaría saber

si crees que nuestras historias

ya han terminado,

y como un cuento que concluye,

no obtiene su continuará,

su qué será

del papel de sus personajes,

que por desgracia,

lentamente,

se ha olvidado.

 

Y me gustaría que,

aunque solo sea por un momento,

pensaras

que estos versos no te los escribe,

ni mucho menos,

un hombre enamorado,

sino que los sangra

una persona que aún,

con todo lo que ha pasado,

no es consciente

de que a quien realmente le importas,

pase lo que pase,

siempre

continúa

a tu lado.

CERILLAS

 

No sé si lo sabes,

eres fósforo.

Sí, dinamita de hogar.

Más del tres por ciento

del sulfuro de hidrógeno

de este desgastado cuerpo.

 

No sé si sabes

que existe

un fuego dentro de ti,

que solo tú puedes prender.

 

Y de ahí saltan las chispas

que encienden mis sonrisas

y alumbran mis días,

de ahí sale esa llama

que apaga todo lo ajeno,

lo abstracto,

lo diverso.

 

De esa combustión,

se abalanzan los restos,

las cenizas,

que hacen que mi vida

esté sola y únicamente pendiente

del frotar de tus cerillas.

¿DÓNDE TE ENCUENTRAS, SONRISA?

 

Hoy te he buscado

y no te he encontrado,

sonrisa.

 

He indagado,

sin permiso,

hasta en mis cicatrices más profundas.

En los cráteres de los volcanes que un día,

hace ya más de siete primaveras,

erupcionábamos juntos.

 

Hoy te he buscado

entre los abismos del temor,

por los declives del espanto,

por los susurros

que nos murmullábamos

cuando todavía no habían aparecido

estas canas en mi pelo.

 

Dónde te ocultas, sonrisa,

¿por qué no sales a pasear

por las alamedas de mi vida

y te sientas en los bancos de mi alegría

a ver pasar despacio,

como cuando éramos niños,

esta loca vida?

 

Por qué no juegas a ser joven,

irrumpir en mi piel incisiva,

quitarnos un par de arrugas,

y dejar a un lado la prisas.

 

Volverte de mis hechizos sumisa,

que aparezcas de repente,

y te quedes para siempre,

sonrisa.

EL PESO DEL VIENTO (POR QUÉ ESCRIBO)

 

Escribo porque la vida
no caligrafía recto,
siempre se olvida
acentos importantes en el camino.

Porque es muy puta
para no intentar
comprenderla

con palabras.

 

Escribo porque la poesía
me explica
de qué color es el agua,
a qué saben las palabras
o cuánto pesa el viento.

 

Porque no consiento
ver la vida pasar entre mis ojos
sin que sepa el tiempo
que he averiguado su secreto.

 

Porque saco el sol en mis días nublados,

porque mis noches de tormentas
las alumbras con tu luz.
Esa que ilumina las paredes de mi soledad,

cuando la oscuridad
no me deja trepar por ellas.
Y tú, con tus garabatos
en forma de sueños,
les pones un par de capas de pintura.

 

Escribo simplemente
por una razón,
porque me dejas
ser «yo»,
dentro de «mí».